Consumo responsable
El Guatón Loyola no era el curado: era el que hizo lo correcto
La historia real detrás de la cueca, y de paso los números del alcohol que conviene tener claros antes del 18.
Dos verdades y una mentira sobre el Guatón Loyola: era martillero de ferias de ganado; la pelea fue en Parral, no en Los Andes; empezó la pelea buscando bronca.

La mentira es la tercera. El Guatón existió de verdad: se llamaba Eduardo Loyola, era martillero, y la pelea del 54 fue en un rodeo en Parral. ¿Por qué peleó? Había tres tipos molestando a las meseras y él salió a defenderlas. Terminó a combos bajo las mesas por dar la cara. Y de que andaba con unos tragos encima, seguro: era un rodeo.

El copete te pone más lento, no más encachao.
Entonces, ¿qué tan curados estaban los otros? Si nos ponemos densos, se puede estimar con las definiciones de la ley. Estado de ebriedad parte en 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre: para alguien de 80 kilos son más o menos media botella de vino, tres cervezas o una piscola cargada, tomadas al hilo. Bajo la influencia parte en 0,3, o sea una copa para mucha gente.

¿Y se les pasó la ebriedad a combos? No. El cuerpo bota el alcohol a un ritmo fijo de 0,15 por hora. El café no lo apura, el ejercicio tampoco, ni la ducha fría, ni comer después. Si te pasaste, lo único que funciona es esperar.


El Guatón tomó igual que todos y fue el único que hizo lo correcto. Esa es la parte de la historia que la cueca sí dejó clara.

Este 18 toma tranquilo y cuida a tu gente. Si te toca manejar, ni una gota: para eso existen el chofer designado y el vino sin alcohol. Que nadie termine bajo la mesa.